La basura como materia prima
El manejo integral de desechos, o más claramente, el control de la basura que se genera a diario en las ciudades del país, es uno de los temas más sensibles tanto para el medio ambiente como para la salud de los individuos que habitan un centro urbano.
El manejo integral de desechos, o más claramente, el control de la basura que se genera a diario en las ciudades del país, es uno de los temas más sensibles tanto para el medio ambiente como para la salud de los individuos que habitan un centro urbano. Las inicitivas de separar la basura en orgánica e inorgánica, señalar los materiales reciclables y las empresas que se encargan de controlar los desechos y disponer de ellos, son integrantes esenciales de una ecuación que se vuelve cada vez más compleja, en tanto la basura impacta directamente al medio ambiente e indirectamente a quienes la producen.
Nuevo León es ejemplo en esta materia: creado en 1987, el Sistema Integral Para el Manejo Ecológico y Procesamiento de Desechos (SIMEPRODE), es un organismo público descentralizado del Gobierno del Estado que se encarga del control y disposición de los desechos sólidos no tóxicos en Nuevo Léon. La iniciativa ha evolucionado desde entonces, generando proyectos como rellenos sanitarios -en línea con las especificaciones de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT)-, una planta trituradora de llantas, y las dos más importantes:
Planta Clasificadora: en Salinas Victoria, inaugurada en marzo del 2000, que recibe alrededor de 5 toneladas de desechos que son separados en las bandas transportadoras para recuperar alrededor de 1.5 toneladas en materiales como vidrio, acero, cristal o papel, para su posterior reciclado.
Planta de Biogás: inicia operaciones en diciembre de 2003 con el objetivo de aprovechar el gas metano que la degradación de los desechos genera y producir energía limpia. Desde sus inicios la planta ha generado electricidad limpia para la línea 1 y 2 del metro de Monterrey, para alumbrado público e instituciones gubernamentales de esta ciudad y su área conurbada; para la fase tres, el servicio se extenderá a instituciones de educación superior, culturales y centros médicos, entre otros.
Como referencia, gracias a estas acciones se dejará de consumir el equivalente a cerca de 2 millones de toneladas métricas de bióxido de carbono, o a retirar 200 mil automóviles de circulación. También equivale a plantar 2,000 hectáreas de bosque.
El ciclo de la basura debe ser replanteado para que, por un lado, cada vez generemos menos de ella y, por otro, existan iniciativas como el SIMPRODE -una de las pocas existentes en el mundo- que den cuenta de ella con el menor impacto ecológico posible y el aprovechamiento de la basura como materia prima para generar energía limpia.