El alma del chelo en las manos de Carlos Prieto

Graduado de economía e ingeniería por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), políglota, escritor, promotor de la música clásica mexicana e iberoamericana, Carlos Prieto (México, 1937) es reconocido como uno de los mejores violonchelistas del mundo.


Graduado de economía e ingeniería por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), políglota, escritor, y promotor de la música clásica mexicana e iberoamericana, Carlos Prieto (México, 1937) es reconocido como uno de los mejores violonchelistas del mundo, como Yo-Yo Ma, de quien es gran amigo.

La relación de Carlos Prieto con la música se inició a la edad de 4 años, cuando empezó a tocar el violonchelo. Años más tarde dejó México para estudiar economía e ingeniería en el MIT; luego de graduarse y de unos años de seguir ese ámbito profesional, decidió que la música era su vida y empezó una trayectoria musical que lo ha llevado a estudiar en diferentes países y conocer maestros de la talla de Stravinsky y Shostakovich.

Además de las más de ochenta obras que ha grabado, ha dedicado 11 CDs con la música para chelo de compositores latinoamericanos y españoles. Su labor de promoción e impulso a la música clásica compuesta por mexicanos e iberoamericanos ha sido incansable, esfuerzo que se refleja también en la formación de músicos en nuestro país pues desde 1995 es presidente de la Fundación del Conservatorio de las Rosas, el conservatorio más antiguo de América y de más prestigio en México.

En su faceta de escritor, Carlos Prieto tiene en su haber seis libros: Cartas Rusas, Alrededor del Mundo con el Violonchelo, De la URSS a Rusia, Las Aventuras de un Violonchelo -traducido al inglés, ruso y portugués-, Senderos e Imágenes de la Música, Cinco Mil Años de Palabras y, de reciente publicación, Por la Milenaria China. Historias, vivencias y comentarios.

Es clara la relación entre el músico y su instrumento, tanto más especial por cuanto el violonchelo de Carlos Prieto tiene una larga historia: creado en 1720, en Cremona, Italia, es un Stradivaruis que ha ido de mano en mano a través de circunstancias y aventuras dando voz y expresión a músicos desde hace casi tres siglos. Tan importante es el instrumento para su músico, tan entrañable, que Carlos Prieto ha impreso en uno de sus libros la historia del mismo (Las aventuras de un violonchelo).

Aclamado en todo el mundo por la excelente ejecución, expresión y técnica musical, ha recibido múltiples reconocimientos en México y el extranjero, entre ellos: la Orden las Letras y las Artes en el grado de Oficial (Francia, 1999), Premio Nacional para la cultura y las artes (México, 2007) y de manos del entonces presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, la Medalla Pushkin (2008) por “su gran contribución en el campo de la cultura rusa y por el enriquecimiento en el intercambio cultural entre las naciones”.

Por último, y en reconocimiento a su carrera y a su labor de difusión de la música iberoamericana, cada tres años, el Conservatorio de las Rosas y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México, llevan a cabo el Concurso Internacional de Violonchelo Carlos Prieto, su sexta edición a realizarse en Morelia, México, en agosto de este año.

Carlos Prieto vive en la Ciudad de México con su esposa Isabel, pianista y violonchelista, y su familia. Su hijo, Carlos Miguel, ha destacado rápidamente en el mundo de la música clásica y es director de la Orquesta Sinfónica Nacional de México desde septiembre de 2007.

1 Comment

  1. by ROSE MARY PEREZ Y PE on 15 de noviembre de 2010  22:07 Responder

    Creo que el maestro Carlos Prieto es un orgullo para Mèxico, no sòlo como un virtuoso cellista y escritor, sino como persona de una gran capacidad humana de comprensòn sencillèz y humildad sin poses que hacen hoy ,un verdadero ejemplo de persona en toda la extensiòn de la palabra.
    Gracias por la bella reseña y el youtube ah! y la muy bella foto de èl en este artìculo abrazando a "Chelo Prieto".
    Saludos. Mil Gracias!

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