Un mexicano en España VIII

Autor: Nuky M. (cc) / Siete34

El Rumba se abría paso con los packs de cerveza entre la multitud y los policías para llegar hasta donde lo esperábamos mi chica y yo. Había un millón de personas en las calles de las cuales diez mil estaban en la Plaza de España; La noche en blanco volvía a ser una fiesta madrileña donde podías hallar eventos culturales y artísticos de cualquier tipo desde las nueve de la noche hasta el amanecer, y yo había escogido estar en la final del concurso nacional Batalla de los Gallos, un mega concierto en el que los mejores raperos noveles de España improvisaban alternando en rondas de dos sobre una misma base de DJ original e inédita, y donde en cada eliminatoria se eliminaba un gallo para iniciar la siguiente con nuevo gallo y con nueva base.

Estoy con el Arkano, pareces un pantano tienes granos pero no importa sabes hermano
Estamos en la final representando aquí por supuesto, once cero diez esto no es un dialecto
Aquí no hay frontera en el hip-hop hay unión, esta mierda suena guapa manos arriba pa´l cabrón
estamos representando de izquierda a derecha, hip hop significa unión no existe ninguna brecha

Mi amigo el Rumba es un gitano que conocí por pura vagancia, y a pesar de los mitos y de su apodo a él no le gusta en absoluto el flamenco, sólo le gusta el rap y el hip-hop, y yo, aunque soy un rockero amansado por el tiempo y las influencias de otras sensibilidades estéticas como la literatura y las facturas (eventos inapelables de la estoica carrera hacia lo que llamamos edad adulta), aún disfruto conociendo nuevas formas de hacer música, y lo que estaba frente a mí desde luego era sorprendente. He visto y oído muchas cosas, por lo que agradezco poder asombrarme de vez en cuando, y sé que el rap existe desde hace suficiente tiempo como para reconocer su personalidad asociada a lo callejero y a lo urbano, pero nunca había visto un evento como La noche en blanco donde pudieras andar por todo el centro de una gran ciudad con las calles cerradas al tráfico, llenas de hippies o yuppies, sobrios o borrachos, silenciosos o gritones, héteros y homos, sin que nadie -mucho menos la policía- te molestara por ir bailando, bebiendo, gritando o besando.

Ahora es en buen rollo no es nada extraño ¿Campeón de España con quince años?
Todos los días mi madre no se lo creía cuando se lo decía okey
sabes que yo hago rimas buenas con el ruido de la gente mi hobbie no lo oigo si suena
dejar de mandarme mensajes yo rapeo sabes con el estilo salvaje
Arkano rapea te lo cuento mañana yo no estaría haciendo esto si no fuera por mi hermana

El Rumba rapeaba con las manos, mi chica se apoyaba en mi hombro, y yo simplemente no entendía cómo esos chicos podían improvisar así. En eso me acordé de un amigo mexicano veladamente celoso por el nivel de basquetbol que tenía España, y también me acordé de un montón de posts en internet donde mexicanos y españoles se arrogaban la supremacía del rap en español insultándose de las formas más abyectas; entonces por fin me acordé de la Conquista, esa primera ficha del dominó de desencuentros que desde entonces han venido minando nuestra relación, con minas que estallan y se evaporan cuando de uno y otro lado se discute la superioridad en algo como el rap, el pop, la economía, los toros, la comida o la pachanga; por no hablar de…

-Anda dime quién es cada quién -me preguntó el Rumba mirándome con dulce cinismo.
-… El Langui es la excepción, Kase-O es el filósofo borracho, Nach el rey místico -dije muy vasto.
-Hablaba de estos gallitos -dijo Rumba con agrio cinismo.
-Ah bueno… ¿Y a ti qué es lo que más te gusta del rap, man? -le pregunté al Rumba.
-Que yo mismo me puedo inventar uno para decir cómo soy -dijo seguro de sí mismo y siguió rapeando.

Cuando yo iba a los conciertos de rock andaba de pelo largo, ropa y botas negras, como muchos otros. Los chicos en Plaza de España en cambio iban de pantalones caídos, camiseta XXL, cachucha y tenis desabrochados. Sin embargo entre la gente había muchos niños, muchísimos jóvenes de menos de veinte, algunos de treinta y tantos y hasta adolescentes de cincuenta o sesenta, cosa que en México no sería común y que en España me he acostumbrado a ver en cada evento al que he ido. El rap que yo recuerdo de los noventas no pretendía nada sino hacer bailar o acaso mentar la madre nada más por ir contra el sistema, pero el rap freestyle que veía en el escenario apuntaba nuevas formas de derroche lírico, y el desmadre que se había montado en Plaza de España, ni existía ni yo hubiera podido verlo cuando era niño, porque los niños oíamos a Burbujas y a Parchís, luego a Michael Jackson o Timbiriche, para después, algunos, dejarnos la greña larga para cabecear con Metallica o Guns N´ Roses.

Lo más parecido a un evento como éste en Monterrey que yo recuerde habían sido los concursos de rock locales que organizaba el municipio y cuyos premios eran como mucho un humilde equipo de sonido, mientras en éste de España era la grabación y promoción profesional de un álbum. Por otra parte el desmadre en aquellos concursos existía gracias a los maquillajes teatrales y espontáneos que nacían de la muchedumbre inocente e inconsciente, que escondía las muchas pequeñas chimeneas de pasto seco, y que apagábamos bebiendo de una botellita en la chaqueta, como viles teporochos.

-Rumba ¿Conoces a Burbujas o a Timbiriche? -pregunté sin verlo a los ojos, nada más por fregar.
-¿De qué burbujas hablas? ¿Quién es Timbilique? -me dijo el Rumba como si le hubiera incordiado, antes de que saliera el siguiente gallo y él volviera su vista de nuevo al escenario.

A diferencia de México, en España los raperos son altamente críticos con la idea imperante de nación, y no se cortan a la hora de insultar los valores patrios si vale como denuncia o si rima, cosas por las que en México sería uno linchado. Los comentarios antagónicos que vi en Internet nacían como anexos de los muchos videos comparativos entre el hip-hop español y el mexicano, por lo que pude constatar que muy pocos entendían realmente lo que importaba, y lo que importa, en éste como en otros géneros, es eso que Nach, un icono del rap en español, dice en su formidable Manifiesto:

tanto lastre quien se fia, si al rap solo le guía la fría filosofía de vivir al día
R de revolución, A de actitud P de poesía, xenofilia esa es mi ciencia
significa lo que implica amor por la diferencia

La Batalla de los Gallos terminaba, el Rumba seguía rapeando, mi chica dormitaba de pie y yo volví a recordar lo del dominó y lo del dominio, lo de que todos tenemos que vivir con una sombra ajena pero impuesta: la historia de nuestra familia, de nuestro barrio, de nuestro país. En España hay muchos monumentos que hablan de un gran imperio que ya no existe, y en México hay vestigios de una civilizacion que fue suplantada por la fuerza por otra de la que venimos y de la que a veces aguantamos algunas de sus realidades nacionales hirientes. Hace unos días, en la televisión española vi un reportaje con un tufillo rancio pero conocido, hablaban del Museo del estado de Nuevo México en el aniversario de su refundación por parte de los estadounidenses, las imágenes incluso recogían banderas mexicanas de la época pero el comentarista se atrevió a decir, sin ninguna vergüenza: “Como Cuba y Puerto Rico, Nuevo México también nos fue arrebatado”. Me quedé inmóvil, pasaron los segundos y pude apagar la tele sin que me diera un tic. Como los novios enojados, busqué el beso después del desencuentro y puse algo de Nach.

Carlos Manuel Torres Guerrero / criticarlos.wordpress.com

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2 Comentarios

  1. carlos torres
    Publicado 23 de octubre de 2009 en 04:39 | Permalink

    Hola Carmina, desde niño aprendí que España era la madre patria, y cualquier madre ha de ser querida, aunque tenga aciertos y errores. Yo creo que ningún mexicano querría deshacer la historia, pero habrá cosas que de uno y otro lado supongan un tema para llegar a consensos y no a urgar en la llaga. Agarré por el rap, porque el hip hop (que lo contiene como movimiento) es toda una cultura urbana, la vemos en los grafitis, ya hechos obras de arte, en el baile, en los dj´s, y en los MC´s (Maestros de Ceremonias=cantantes de rap), y sobretodo, lo vemos en sus letras, llenas del descaro con el que necesariamente crecen los jóvenes de un mundo descarado. Gracias otra vez…

  2. carmina
    Publicado 23 de octubre de 2009 en 01:54 | Permalink

    dificil para mi decirte ahora nada porque no habia querido oir el rap pero ahora lo he oido y algunos me gustan ya, lo de la conquista creo que debieran los periodicos hablarlo mas para entendernos mejor españoles y latinos, como dices tu para despues del pleito buscar los puntos buenos

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