Un mexicano en España V

Autor: Nuky M. (cc) / Siete34 Se dice que “en todo el mundo se cuecen habas”, aunque en México lo que más se cuece son los frijoles en olla de barro y la piel de los regiomontanos en agosto, y es que hablando de usos de lenguaje y sus extrapolaciones es llamativo que las palabras signifiquen más por la apariencia de su objeto que por la naturaleza de éste, por lo que es fácil confundir a una sueca con una gringa si esta no lleva la consiguiente camiseta de “no soy gringa”.

De forma despectiva, y fruitiva, en México llamamos gachupines a los españoles, gringos a los estadounidenses, y argentinos a los argentinos, por hablar de aquellos con quienes hay mas recelo por razones históricas e histéricas, y sin embargo basta con perpetuar el uso de esas palabras para que los aludidos acaben por llamarse a sí mismos de tal forma y, por consiguiente, anular la agresión, como cuando a uno le llaman payaso y uno en respuesta, hace el payaso.

Esto lo podemos ver, por ejemplo, con nuestros queridos chilangos, a quienes a estas alturas no se les puede ofender ni con estos sarcasmos, con los gringos, que todo se lo toman a broma pues en Dios confían, con los gachupines, que alzan los hombros pensando en la Conquista, e incluso con los argentinos, de quienes no se tiene constancia de complejo alguno, a pesar de su afición por el psicoanálisis y por Maradonna.

Así las cosas, en España todos los sudacas son latinos de piel morena, salvo los andinos menos agraciados que son los panchitos porque el diminutivo da palmaditas en la espalda mientras se enseña la puerta. No tengo constancia de cómo puedan llamar a los mexicanos pero me imagino que no hace falta pues, como una vez me dijo un valenciano procaz, el idioma mexicano se parece mucho al español, y eso hace que se puedan ver tantas telenovelas.

Los guiris en cambio, han de ser europeos del norte de piel muy blanca que compran antigüedades recién envejecidas y andan a paso gatuno, lo que sólo nos deja a los nórdicos, pues los franceses o gabachos creen de verdad que Europa termina en los pirineos y los demás son de algún país ficcional como Portugal, o Malta, o Estonia. Los de Italia (tos) son como primos, y los alemanes e ingleses hace tiempo que se mudaron a la costa del sol. De los vecinos marroquíes no se habla.

En Estados Unidos sin ir mas lejos, a los mexicanos nos llaman frijoleros porque antes de que los tiren, les compramos los excedentes de producción. Los que menos adolecen de ignorancia llaman spaniards a los españoles, que por lo demás vienen de alguna parte de Latinoamérica, y ellos, por supuesto, se llaman a sí mismos americanos.

En el resto del mundo como en España les llaman yanquis a esos personajes variopintos de las películas de adolescentes o del béisbol que, a diferencia de los españoles, heredaron la tierra por mandato divino sólo para ellos y no quisieron mezclarse con los indígenas, a quienes recluyeron oportunamente en fosas comunes o en patios con mesas de póquer.

En España preservar la identidad a partir de la guerra civil fue más allá, y ahora hablar de identidad nacional podría tener un tufillo de fascismo, como criticar esto mismo podría tener un tufillo de comunismo. A diferencia de los españoles, los mexicanos no quedamos divididos por la Revolución pero también tenemos nuestras vergüenzas. Tú lo sabes cuando te miran gacho en esa tienda cara, o tú, cuando te abres las puertas con tu pigmentación o tu carro deportivo.

Una vez, por ejemplo, andaba caminando por el municipio más rico de Latinoamérica y un policía me detuvo porque según dijo, me veía raro…, asentí pues sus ojos estaban rojos y turbios como su aliento; le dije que iba a casa de un amigo y amablemente me ofreció su patrulla. Cuando me bajé del coche agradecí el paseo y su sonrisa de maniquí se esfumó al verme entrar en una mansión muy rara para él y para cualquier otro moreno sin ropa cara. Esto te pasa por indio, me dije leyendo sus ojos.

Pero en todo el mundo se cuecen habas, y no queda sino aceptar que las habas en esta historia son eufemismos del racismo latente o de la ignorancia propia o ajena. La raza es menos importante que el fideicomiso y el fideicomiso es más importante que el conocimiento. Por eso habría que hacer más el payaso por amor al arte, entendiendo que ser payaso ha de ser la tarea más penosa y que la negación de la negación nos hace invulnerables, o sea, capaces de cambiar el significado de las palabras, como Gandhi o Juárez o Groucho Marx.

Yo, siendo un sudaca, disfruto mogollón de andar por las calles de Madrid tratando de percibir el asombro de algunos en la mirada pues en mi apariencia hay algo que me hace ver raro, algo que no está en lo estipulado, en esas normas y en esas anestesias para el espíritu. Quién sabe, tal vez mi apariencia, como la de aquella sueca de la camiseta, deja ver algo que confunde, y que hasta ofende a algunos. Afortunadamente, para mí y para los propios españoles, esas personas son cada vez menos personas, y más simples palabras.

Carlos Manuel Torres Guerrero / criticarlos.wordpress.com

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8 Comentarios

  1. Vicky
    Publicado 19 de octubre de 2009 en 12:24 | Permalink

    Adorado Carlitos te sigo con moderación me fascinan tus andanzas y tu punto que algún día compartí, y vaya mi embelezo maternal por tí mi morenazo, pero digo con moderación pues cuando te leo rejuvenezco de tal manera que me lo creo, bien por tí,

    • carlos torres
      Publicado 08 de noviembre de 2009 en 12:53 | Permalink

      Perdona la tardanza Vicky!
      … No tengo palabras adornadas ni doradas, como no sean gracias gracias gracias. Muchas gracias.

  2. carlos torres
    Publicado 17 de septiembre de 2009 en 07:43 | Permalink

    Alberto, En París, una mujer nacida en Estados Unidos me dijo un día: … Pues no, ustedes son mexicanos, o latinamericanos, y nosotros somos “americanos” …, y a pesar de mis datos objetivos , argumentos históricos e incluso, apelaciones morales, no dio su brazo a torcer. Luego le pregunté: … ¿Piensas regresar a los Estados Unidos?… ¡Nunca!, no…, no, me dijo mirando al vacío, como recordando algo inefable. Así que, Alberto, tal vez la jo, robada era ella, y muchos otros “americanos” que huyen de cierta locura conocida. Por supuesto, mis palabras responden a una visión común a la mayoría, y existen muchos otros “gringos” (como el del grupo Molotov, como Quentin Tarantino, etc) que son sensibles a nuestra belleza y a las injusticias. Por todos aquellos: ¡Viva México!… y el mundo. C.

  3. alberto rubalcaba
    Publicado 17 de septiembre de 2009 en 04:46 | Permalink

    tambien soy mexicano en españa!
    pero carlos, méxico está en norteamérica, macho!

    pero si sudaca es latino, órale, soy sudaca…

    viví en canada, algunas personas te dicen que eres de suramérica solo tratando de jodert…,
    que porque norteamérica solo son ellos y los gringos…

    • nany
      Publicado 07 de noviembre de 2009 en 13:04 | Permalink

      hola que tal, mi mama es mexicana y siempre me paso x mexico ,soy una chica tengo 24 años y vivo en almeria,no hagas caso a la gente papi en esta vida hay mucha envidia nosotros somos norteamericanos papito ni siquiera centroamericanos,arriba mexico lindo querido!!!!

      • carlos torres
        Publicado 08 de noviembre de 2009 en 12:48 | Permalink

        Gracias nany!… Pues sí, somo norteamericanos, fulanos mexicanos y humanos… Y ¡arriba Mexico hermanos!

  4. carlos torres
    Publicado 15 de septiembre de 2009 en 04:19 | Permalink

    Belén: … Sabes, el “güey” es de las palabras que a uno le sale decir a veces hasta en situaciones muy formales. Y se agradece que en España, ésta como otras palabras más “significantes”, puedan ser dichas sin causar estupor o juicios moralinos. Tengo una amiga que siempre me llama así, y como está con otro mexicano la güeyeo también, lo que da gusto. Saludos afectuosos.

  5. belén
    Publicado 15 de septiembre de 2009 en 01:11 | Permalink

    En España, en tono cariñoso, el mexicano termina siendo “el güey”… sin aportar ningún significado a la palabra… simplemente, suena bien y para nosotros es tan característico del mexicano como nuestro propio “Olé!!”

    Pues Olé por todos los mexicanos en su día del Grito!!!

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