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Me acuerdo del sonido de los trenes porque desde niño les conocí por dentro. Mi abuelo fue maquinista y algunos tíos y primos trabajaron como garroteros, balanceando desde el cabús una linterna de petróleo con la mano para dar señales al maquinista.
Habían pasado 10 años, algunas cosas habían cambiado y otras no, pensé en qué interés podía tener para los demás la vida de un mexicano en este país.
Cuando yo iba a los conciertos de rock andaba de pelo largo, ropa y botas negras, como muchos otros. Los chicos en Plaza de España en cambio iban de pantalones caídos, camiseta XXL, cachucha y tenis desabrochados.
Cuando era niño iba al Día de muertos con mis padres y disfrutaba mascando caña de azúcar, comiendo calaveras, viendo coloridos panteones y oyendo el eco de las canciones alegres que cantaban personas tristes.
Hablando de usos de lenguaje y sus extrapolaciones es llamativo que las palabras signifiquen más por la apariencia de su objeto que por la naturaleza de éste.
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Un mexicano en España IX (2 de 3)
Webmaster
Pequeño Hacker, han pasado semanas desde que Manolo y Amantis se conocieron y ya empiezan a considerar el hecho de estar juntos, aunque sea muy a escondidas; y eso está bien porque tendrán buenos recuerdos de nosotros pero ¿dónde está el mexicano en España?
Hacker
Hablo de él todo el tiempo, porque el mexicano soy yo mismo en otra dimensión, me bifurco, me desdoblo, hago clones amnésicos, revoltosos o cuchicheantes. Cada vez que Manolo se pregunta si valdría la pena conocer a una mujer a miles de kilómetros, me recuerdo a mí mismo y le animo diciéndole su verdad: que es sólo una imagen hecha a mi imagen y semejanza, pero que al igual que yo puede transformarse en lo que quiera. Cada vez que Amantis recela de sus propios deseos por culpas impuestas por tradiciones que usan el miedo como control, le hablo al oído justo cuando lee un poema, o mira enternecida la osa polar con sus ositos y le digo que su naturaleza es hermosa sin que dé nada a cambio. Luego borro los archivos temporales y el registro sin hacer back up. Webmaster, aquí todo es el mexicano en España y nuestro esfuerzo te lleva por bandera.
Webmaster
Está bien pequeño Hacker, también nosotros queremos leer el final, sabemos que deambulas por la ciudad en busca de historias, te vemos cuando desde la sombra de un árbol del Retiro de Madrid vigilas a las turistas por su seguridad, sí, ahí frente al Palacio de Cristal donde los artistas contemporáneos colocan trastos y objetos inservibles con formas tan extrañas que te callas para no ofender, te vemos cuando tiras una moneda a esas estatuas humanas de Plaza Mayor nada más por el esfuerzo que hacen de embarrarse con arcilla el cuerpo y aguantarse las ganas de orinar, te vemos cuando entras a la estación de metro Sol y desciendes por los escalones despacio hasta que el ras de la superficie y las suelas desgastadas de los paseantes quedan ante tus ojos; sí, pequeño Hacker, te conocemos, siempre deslumbrado por el bullicio perpetuo del centro de Madrid, del barrio de La Latina y sus edificios neo-clásicos y sus turistas desdeñosos que son la esencia misma de la ciudad, y sí, entre nuestros agentes están las ardillas, los vagabundos, los músicos callejeros y el mismísimo coco.
Hacker ya no está conectado.
Hacker se ha vuelto a conectar pero antes se ha puesto un bombín
Hacker ha iniciado sesión en otra ventana
/ Hacker Amantis caminaba por las calles de Cuatrociénegas, recién barridas por el viento seco y fresco del norte. Pensó en Manolo, en ese anhelo que se hacía más fuerte mientras lo iba conociendo pero sin tener qué enfrentarlo. A su abuela, como a todas, Internet le habría parecido un invento fútil y causa de males varios como el enajenamiento y y la incomunicación, pero Amantis pensaba que la fe de su abuela funcionaba igual al dar la vuelta a una esquina como al orientarse para elegir de entre las millones de páginas de la red. Mirando el horizonte, no pudo evitar imaginar a los apaches, que antaño venían del otro lado del Río Bravo a saquear las haciendas de los terratenientes que luego saquearon los revolucionarios, y pensó una vez más en Manolo, en lo que diferente que debía ser su mundo y en que, aunque no tuviera que salir de México para verlo, el dinero no acortaría esas distancias comprando un boleto de avión para España, pues la distancia siempre iba por dentro. Por fin se sintió resuelta, regresó a su casa, encendió la computadora, encontró una página que le pareció muy interesante, y dio vuelta en una esquina. /
Amantis ha preguntado al Oráculo
¿Cuál será la señal del amor en mi vida?
Amantis ha recibido un mensaje del Oráculo
La señal la verás después de pasar por el molino de viento, sobre los hombres de hierro, cerca de las cascadas. Comenzará en tu cerebro cuando por el parque veas a una viejecita riéndose al ver a su compañero haciendo el mono, o cuando te sientas sola y vuelvas a ver Titanic; entonces, tras pasar por varios trámites burocráticos, la señal llegará a tu corazón, en donde te provocará un corto circuito que la convertirá en palabras. Luego cada señal recorrerá un brazo hasta llegar a los dedos de las manos donde la percusión de estos contra el teclado las volverá a transformar en pulsaciones eléctricas que saldrán rumbo al cielo. En el camino se cruzarán con otras millones de señales familiares que van o vienen de México -este se verá cada vez más pequeño según aquellas se elevan ligeras lejos de la superficie- y justo cuando reboten contra el satélite tu voz insegura las llamará mientras tú des cuenta de un taco de frijoles en tortilla de harina, pero ya será tarde, porque habrás caído en tu propia trampa, porque la señal es la manifestación de tu voluntad y esta caerá picada y en picado al mar cántabro hasta llegar a Santillana del Mar, hasta llegar al ordenador de Manolo y completar el camino inverso al de su salida. /
Amantis está más o menos conectada
/ Hacker Manolo navegaba a punto del naufragio, y de vez en cuando miraba el Monasterio de Santa Juliana por la ventana, del que descreía los ocho siglos que decían llevaba cumplidos porque según él era un artilugio más para atraer turistas. Se vio con Amantis deambulando por las calles empedradas de Santillana, entrando en uno de sus restaurantes jardín a comer arroz con bogavante, a beber vino de la Ribera del Duero. No dejaba de pensar en ella, en esos paisajes cuasi lunares donde ella salía en sus fotos, rodeada de piedras y arena, siempre con el cielo celeste brillante y como encimita. De pronto, en su página de Facebook, vio una noticia en tiempo real: Webmaster y otras 13 personas se han unido al grupo CONOCE EL SIGNIFICADO DE TUS SUEÑOS. /
Introduce tu sueño, en breve recibirás un mensaje con su interpretación:
Sólo recuerdo que de pronto iba corriendo por el Paseo marítimo de Santander, y a mi lado las cumbres nevadas de la Sierra de El Cordel dejaban ver señales de humo que asumían formas que yo entendía pero que temía nombrar (ya se sabe cómo son los sueños). Luego aparecían unas rocas donde los mejillones que las habitaban estaban vivos y se hacían sonar a sí mismos como castañuelas flamencas, y algunos erizos rodaban como las bolas del desierto para luego detenerse a cantar rancheras. Entonces, después de dejarlos atrás, me preguntaba por qué corría y hacia dónde iba, hasta que yo mismo aparecí corriendo a mi lado derecho, y pasé a mirarme desde esa visión, aunque el asombro no me duró mucho pues luego apareció otro yo a mi derecha y de nuevo el cambio de visión mirando a izquierda, luego otro por detrás, por delante; así pasó durante un rato hasta que se hizo la maratón de yoes y dejé de preguntarme por qué iba corriendo, y si yo era ése, o aquel, o yo no era yo…
/ Hacker Sin embargo Manolo no pudo cursar su petición porque el límite máximo de palabras era de 73, más que darle coraje se preguntó por qué 73 y no 72 o 74; al final, usando diversas imágenes literarias para resumir recortó el texto en el recuadro hasta menos de la mitad, y cursó por fin su petición./
Manolo ha recibido un mensaje de CONOCE EL SIGNIFICADO DE TUS SUEÑOS
¡Necesitas unos calzoncillos nuevos! Ven a Super Ficial y aprovecha nuestra oferta de dos por uno en artículos para hombre, no dejes pasar esta oportunidad única porque…
Manolo ha dado un giro al timón y ahora navega rumbo a la isla maldita
Amantis
Esos sueños te pasan por andar de flor en flor, tienes que sentar cabeza. Las mexicanas no nos diferenciamos mucho de las españolas, queremos un hombre que nos dé libertad pero no nos deje ser libertinas, porque el divorcio no es el fin del matrimonio, es sólo un medio temporal para conocer otras formas de sexo.
Manolo
… Pues imagina que nosotros éramos Batman y el Guasón, pero que a diferencia de ellos uno de los dos se alzó de hombros y de repente abandonó ciudad gótica.
Amantis
Pues me parece terrible… El exceso de maquillaje no debería ser motivo de separación. Yo por ejemplo, me divorcié porque él no apreciaba lo que yo podía ofrecerle, era un egoísta que quería ser feliz…
/ Hacker Manolo suspiró, dejó por un momento el teclado y el ordenador y se fue hasta la ventana. Era día del Carmen, la santa patrona de los marineros. En ese día todos los barcos del puerto navegaban juntos recorriendo la bahía de Santander y ondeaban la bandera de España. La noche anterior los pescadores se juntaban en las lonjas del puerto, los almacenes donde, entre cajas de pescado y peroles con licor de orujo ardiente se disponían a pasar una noche larga. Manolo aguzó la vista y por la calle vio pasar a unos amigos que conocía, les gritó: ¿A dónde? Y le contestaron: ¡Al bar, coño! Luego volvió, pachorriento, con Amantis, proponiéndose no hablar de su pasado. /
Amantis
Hay que hablar de nuestro pasado, creo que ya es hora de que sepamos quiénes fuimos y de paso que nos veamos las caras en vivo; no vaya a ser que a ninguno de los dos nos gustan los granos, las patas de gallo, o las canas recalcitrantes. Además, cada vez te conozco más en profundidad.
Manolo
…Mientras no llegues al hueso…
Amantis
¿Qué tal si nos conectamos con nuestros portátiles y nos enseñamos por cámara algunos lugares que nos gusten de donde vive cada quien? Podría funcionar, yo voy a Monterrey en unos días. Tú podrías enseñarme Santander, o lo que quieras.
/ Hacker Manolo esquivó un puño invisible. Como cualquier otro hombre, Manolo es un tipo que se hace las mismas preguntas mientras toma café o cerveza y se frota la barba: ¿Puedo encontrar realmente el amor por Internet? Y si lo encuentro ¿qué pasará cuando quiera desconectarme un rato? Y si me desconecto un rato ¿volverá la línea? /
//Webmaster
¡Ahí! Esa sería, por ejemplo, una manera de iluminar los recovecos de Un mexicano en España. Si ambos se cuentan con detalle cómo es el lugar donde viven, y además lo ven en tiempo real, daremos un buen regalo a la gente. Aconseja bien a Manolo pequeño hacker, y de paso recomiéndale visitar nuestra página: hay un excelente artículo sobre La zona del silencio por ahí. //
Manolo
Me parece buena idea, Amantis. Yo viajo a Madrid en unos días también, si nos ponemos de acuerdo podríamos viajar juntos a dos lugares distintos al mismo tiempo… ¿Tienes la televisión puesta? Escucho algo como una lejana risa pillante.
Amantis
Qué curioso, yo también.
Carlos Manuel Torres Guerrero / criticarlos.wordpress.com