“¿Con qué he de irme?
¿Nada dejaré en pos de mí sobre la tierra?
¿Cómo ha de actuar mi corazón?
¿Acaso en vano venimos a vivir,
a brotar sobre la tierra?
Dejemos al menos flores,
dejemos al menos cantos.”
Un recuerdo que dejo. Netzahualcóyotl, Rey de Texcoco (1431-1472)
Cuando era niño, en México, iba al Día de muertos con mis padres y disfrutaba mascando caña de azúcar, comiendo calaveras, viendo coloridos panteones y oyendo el eco de las canciones alegres que cantaban personas tristes; pero en mi ciudad no tenía ningún muerto al que ir a ver, ninguna causa noble para revivir el dolor de una pérdida, ninguna razón para llorar mi propia muerte.
Ahora vivo el Día de todos los Santos, en España, sus historias de espíritus del purgatorio se cuentan cada vez menos, las lágrimas de los creyentes van siendo suplantadas por máscaras de látex y las reuniones con la familia por entradas a la disco; pero aún así, aquí como en México, la gente va al panteón para dar vida a sus muertos por un rato, llamándolos con sus rezos y altares, sean de orígenes prehispánicos o cristianos.
Por eso cuando tenga un hijo le llevaré a jugar al panteón, le escribiré su propia calavera y le daré la oportunidad de aprender qué es la muerte explicándole sólo a medias la verdad sobre la vida: no le diré que hemos creado un Día de los Muertos y un Día de todos los Santos hecho a imagen y semejanza de como quisiéramos ser, porque en realidad imaginamos a la muerte a imagen y semejanza de lo que somos.
Sobre el día de mi muerte
“Oh, muerto, yo corro y corro para llegar a esto como tú. No hay más días
que estos días antes de la tumba. Que se me conceda no desperdiciarlos.
En cualquier caso, para ti los dados ya han agotado los números.
Y yo amo, oh muerto, mi ansia, y no tu paz.”
Rambaldo en El caballero inexistente. Italo Calvino
Es sabido que a la muerte se le puede engañar algunas veces, que un cruzado medieval le ganó una partida de ajedrez, que un poeta argentino la sedujo con sus versos, que un compositor mexicano de rancheras la emborrachó con tequila, o que la sangre de un ruiseñor la hizo llorar; pero si yo quisiera un poco más de tiempo la retaría a vivir un solo día, seguro se enamora o enloquece.
He imaginado varias formas conocidas de recibir a la dama de negro pero ninguna me es propia. He pensado que de llegar a escribirla dolería tanto que sería como traerla de verdad. He sentido lo que otros sintieron en vida sobre la muerte pero ya están muertos, y probablemente habrán cambiado de opinión.
Por eso la esperaré solo o acompañado, enfermo o saludable, pobre o rico, pero no le ofreceré un café o un vino porque para entonces ya seré consecuente con lo que sé: no la agraviaré con mi generosidad ni desperdiciaré margaritas porque ella no tiene la culpa de ser lo que es, ni probablemente sabe para quién trabaja.
Sobre el día de tu muerte
“La dureza y la fuerza son satélites de la muerte, la fexibilidad
y la delicadeza expresan la lozanía de la existencia;
por eso, lo que ha perdido su suavidad, morirá… ”
Stalker. Andrej Tarkovsky
Sé cómo es el Día de Muertos porque como tú soy de México, sé cómo es el Día de los todos los Santos porque ahora vivo en España. Sé cómo es el dolor que supone la muerte de un ser querido porque nací en este mundo, sé que todos los seres humanos tememos morir porque entre todos nos enseñamos a temer cualquier cosa, sé que moriremos todos, y que por eso cada año celebramos la vida riéndonos de la muerte.
Sin embargo, como tú, a veces recuerdo a mis muertos. Recuerdo a mi padre perdido en su mirada, y me recuerdo a mí perdido en él. Recuerdo a mi abuela que empezó a rezar cada noche, cuando un día se vio anciana en el espejo; recuerdo a mi primo, que murió muy joven y sin saber que todo su dolor era una trampa; y te recordaré a ti, porque también eres mi familia; les recordaré tanto que a veces querré comunicarme con la muerte desde la vida.
Pero entonces, observaré a la oruga acomodándose para anidar en sí misma, al ciervo dejando de luchar frente al depredador, el cadáver abonando la tierra, y por fin comprenderé, una vez más, que si lograra comunicarme más allá de la muerte me probaría a mí mismo que la muerte como final es sólo una ilusión, y pondría en peligro mi destino, mi lucha por la lucha misma, mis ganas de vivir en el presente cada hora, cada día, cada vida.
Carlos Manuel Torres Guerrero / criticarlos.wordpress.com





13 Comentarios
Carlos, la mejor frase que te han escrito desde hace tiempo:
“La muerte es ese amigo que te recuerda que prestes atención a la vida”
Yo no se si te queda aquí algún verdadero amigo, pero lo que si percibo es que le prestas demasiada poca atención a la vida. No será que prefieres estar en el otro lado. Te veo tumbao, ¡levanta que puedes.!
Carlitos!! ya pude entrar a leer!!!!
Mmmmm, me hiciste recordar el pan de muerto, con chocolate caliente…. y el agrio olor del cempasuchil (es que esta bonito, pero de verdad que huele feo!!)
Abrazo y beso
Xoch: Fíjate, no me acuerdo de ese olor, pero sí del pan de muerto… acá hay uno que me lo recuerda, la Caracola, que sabe muy rica también con chocolate, el cual es más espeso que en México… Túen cambio me has hecho recordado el olor del patio del Conservatorio, de sus pasillos, de sus misterios y de nuestros anhelos, que envejecen con nosotros… Abrazo enorme…
Recuerdo que de niña, el dia de muertos, era una fiesta popular para todos los primos que hibamos a visitar el panteon para limpiar las tumbas de nuestros muertos, y por supuesto llevarles sus coronas y flores…. y comer toda clase de manjares que se vendia a la salida del panteon. las calaveras que teniamos que componer como tarea a nuestros compañeros o maestros, pero la que siempre se lucia con las calaveras, porsupuesto era mi madre, que descanses en paz, madre mia.
A mi madre muerta.
Porque no me esperaste, madre mía!
si sabias que vendría?
Porque no me esperaste?
si ansiaba estar a tu lado
com0 lo hacia todos los días
Que ilusa soy,
esa pregunta hacersela al Señor.
no te volvere a ver
mas se que pidiendo
por mi salud estas
que tus consejos…. jamas se me olvidaran
Físicamente no estas
pero, espiritualmente viviras entre tus hijos
hasta la eternidad. Eva G. de Siller
Rosalía: Yo recuerdo todo como en una película; ir al panteón era para mí una fiesta, era jugar entre las tumbas, conocerlas, imaginar quien había sido cada quien. Tenía primos más grandes que yo que me cuidaban, unos ya no están pero perviven en mi memoria, escarbándola con las uñas hasta que duele y los tengo qué encerrar. Si esta vida es tal y como la percibimos, como creemos que es, entonces del otro lado habrá de ser lo mismo, y a cada quién le espera lo que llevaba dentro.
“And in the end, the love you take, is equal to the love, you made”
The end, The beatles.
…Doña Eva, seguro se llevó mucho mucho amor…
La única forma en que podría hablarse objetivamente de la muerte es que dos personas muertas tuviesen una conversación sobre el tema. Y aquí todos estamos, digamos, vivos, por lo que sólo podemos hablar de cosas relacionadas con la vida…
Pero ahí les regalo una bella frase de alguien que conocí hace tiempo:
“La muerte es ese amigo que te recuerda que prestes atención a la vida.” Yudhishtara
Y ya sólo me quedaría cantarles un Happy Deathday to You!
O como gritan los legionarios: ¡Viva la Muerte!
Saludos, güey, y ánimo con la letra…
RafaEl (un pagano renacido)
Hel Rafáh, pagano renacido, como Stalker, guía de sherpas amnésicos, piel de cordero con alma de león; habrías de pasarme tu palabra antes de publicar, bien me haría uno de tus rezos… Haré caso a ese amigo común, has caso a ese amigo común, hagamos caso a ese amigo común. Un abrazo.
que bonito es lo bonito…
el niño obediente y bueno de bienes se vera lleno.. el que no .. al pozo!
cuidado con mis flores!!!!
ese señor.. ya vez como es de tacaño
Doña blasa.. mi abuelita.. que en paz descanse
que bonito escribes carlos
Me imagino a Doña Blasa, como una de esas entrañables abuelitas bastón en mano para apoyarse o para cazar nietos díscolos… Seguiremos cuidando sus flores, y plantaremos más… Un abrazo Osvaldo.
Que oda por Dios, estoy de acuerdo con cada palabra escrita y aún con las que se quedaron por serlo. Bien por ti adorado.
Vicky, eres una gran dama, estoy muy agradecido; las palabras que se quedaron por serlo andarán por ahí, pululando en mis sueños: las cazaré.
Un mexicano en España abre un paréntesis en la entrega IX para conmemorar el Día de muertos, justo hoy 2 de noviembre.
Eso carnal… ¡Y que vivan los muertos!