Todo el color y la tradición maya yucateca en el Día de Muertos de Mérida

Con una oferta turistica amplísima, la capital yucateca conserva de la época precolonial arraigadas tradiciones sociales y culturales, y ritos ancestrales como el Hanal Pixán.

Construida sobre un antiguo asentamiento maya conocido como Ichcaanziho (Cinco cerros), la capital yucateca conserva de aquella época precolonial arraigadas tradiciones sociales y culturales y una gastronomía rica en sabores, aromas y colores heredada de sus antepasados. El poso histórico de la Mérida maya se reaviva durante festejos tradicionales y ritos ancestrales como el Hanal Pixán, que aúna las costumbres mexicanas del día de muertos, que se mantienen en casi la totalidad de la República, con otras tradiciones más localistas, aún practicadas por las comunidades de indios mayas de Yucatán.

La oferta turística de Mérida es amplísima y está bien organizada en rutas temáticas que se desarrollan en el centro histórico o en zonas arqueológicas cercanas como la majestuosa Chichén Itzá. Incluso cuentan con un cuerpo de policía turística de asistencia al visitante, en español y en inglés, y un servicio de audioguías que pueden rentarse en los centros de información turística repartidos por la ciudad.

Hermanada con sus homónimas española -la Antigua Emérita Augusta de origen romano-, y venezolana, la Mérida mexicana destaca por su patrimonio de la época colonial, que incluye templos católicos como la iglesia de Itmizá, levantada en 1572 donde antes estuvo el adoratorio del dios maya Itzamná; la catedral de San Ildefonso, construida 19 años después de la fundación de Mérida, en 1542, por encargo del rey Felipe II; o la iglesia de la Tercera Orden, cuyo origen se remonta a 1618.

A la espalda de la catedral, el antiguo palacio Episcopal de Yucatán, que fue la residencia oficial para los obispos del estado durante más de 300 años, llama la atención por el eclecticismo de su fachada, al gusto colonial, pero con añadidos posteriores como los dinteles y el frontón con figuras femeninas y cuernos de la abundancia. Conocido como el Ateneo Peninsular, nunca llegó a funcionar como organismo para la promoción de las artes y las ciencias, aunque ahora acoge el Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán (MUCAY), uno de los museos de la ciudad que uno no puede perderse…

Para impregnarse del folclor yucateco hay que visitar el Museo de Arte Popular, con información y muestras representativas del arte y las costumbres mayas, así como de la actividad artesanal del estado de Yucatán. También el Museo de la Canción Yucateca, con instrumentos musicales, partituras, fotografías y testimonios de músicos yucatecos de todos los tiempos. No olvidemos la importancia que tiene la trova para los yucatecos… tanta, que este género musical es considerado como “patrimonio cultural del pueblo de Yucatán”.

EL HANAL PIXÁN O BANQUETE DE LAS ÁNIMAS
Como parte de ese folclore colorista y lleno de sentimiento, el día de los muertos que se celebra en Mérida tiene una peculiaridad basada en un ritual practicado por los indios mayas desde hace siglos.

Para honrar a sus muertos los mayas yucatecas les ofrecían viandas y presentes, de ahí la costumbre de preparar en los días de difuntos los pibil-uahes o mucbipollos, una especie de tamales envueltos en hojas de plátano que son típicos de Yucatán. El día 1 de noviembre, dedicado a los santos niños, se elaboran unos bollos de harina de trigo con forma de animales o muñecos. Otras recetas típicas del día de los muertos son unas enormes tortas redondas hechas de masa de maíz y manteca, rellenas de pollo y puerco y condimentados con tomate y chile; calabazas, camotes; mazorcas de maíz y jicamas asadas; y unas tortas de masa y frijoles llamadas pibil- xpelón. Todas estas delicias se ofrecen a las ánimas durante la noche del día 1 en los altares y, al día siguiente, los vivos comen lo que los muertos han querido dejar para compartir con sus familiares y amigos en señal de agradecimiento por la ofrenda y el recordatorio.

Ana Rízquez

suenaMéxico recomienda:

LLegar: Mérida cuenta con el Aeropuerto Internacional Manuel Crescencio Rejón.

Comer: Las influencias criolla y europea que recibieron las tierras yucatecas originaron una cocina regional en la que los contrastes de sabor son muy notables. Sirvan como ejemplo platillos típicos como la sopa de lima, el pollo pibil, el poc-chuc (rebanadas de carne de cerdo asadas, marinadas en jugo de naranja agria y servidas con salsa y cebolla picada), y los papadzules (tacos de huevo duro con salsa de semilla de calabaza).

Tomar: La fiesta nocturna en Mérida está unida al folclor, la música y el baile tradicional. Los lunes se baila la tradicional jarana yucateca frente al Palacio Municipal y los domingos, dos orquestas amenizan la noche a ritmo de son, salsa y cumbia. Mientras se observa el espectáculo hay que probar el balché, un licor a base de miel, y el xtabentún, otro licor realizado con el jugo de una florecilla silvestre.

Dormir: En la Hacienda Mérida, un precioso hotel boutique instalado en un monumento histórico colonial de 1840. O en The Villa Mérida, una mansión de la nobleza yucateca fechada en el siglo XIX, a cinco cuadras del barrio colonial de Santiago.

La foto: Imágenes tomadas durante una demostración de serenata yucateca, con bailes, música y mucho colorido en los trajes típicos regionales.

Comprar: El Museo de Arte Popular de Mérida tiene una tienda de artesanías en donde se pueden adquirir piezas representativas del arte popular yucateco.

La experiencia: Como no podia ser de otra forma en estas fechas, recomendamos pasar un día de muertos en Mérida, a ser posible con una familia de la ciudad para vivir de cerca todo el sentir de esta tradición.

Más información: http://www.merida.gob.mx/

Deja tu comentario

Tu dirección de e-mail no será publicada