Entre ensoñación y realidad, vacío y plenitud. Carlos Amorales instala miles de mariposas en España

Hasta principios de enero del próximo año el Espacio AV de la ciudad de Murcia estará intervenido por el proyecto Black Cloud de Carlos Amorales (México 1970). En esta pieza, Amorales convierte a la mariposa negra, o polilla, en la protagonista de una instalación particularmente atrayente.


Hasta principios de enero del próximo año el Espacio AV de la ciudad de Murcia estará intervenido por el proyecto Black Cloud de Carlos Amorales (México 1970). El EAV, también conocido como Sala Verónicas, es en realidad una iglesia barroca que sirve muy bien a este artista apresado por sus trampantojos visuales, siempre limpios e intensos en significación. Amorales, que comparte residencia entre México D.F. y Ámsterdam, se ha convertido en uno de los creadores latinoamericanos con mayor proyección internacional de la última década, que posee un reconocible sello personal y una obra de gran prolijidad de formatos, entre instalaciones, cortometrajes animados, pinturas, performances, esculturas, videos y dibujos. Entre las instituciones donde se ha mostrado su obra vale la pena mencionar: Daros Latinamerica de Zürich, La Maison Rouge de París, Tate Modern de Londres, IMMA de Dublín, CIFO de Miami, MALBA de Buenos Aires, como las más representativas.

Black Cloud ha sido vista el año pasado en Philadelphia Museum of Art y la prestigiosa Yvon Lambert Gallery de Nueva York. En esta pieza, Amorales convierte a la mariposa negra, o polilla, en la protagonista de una instalación particularmente atrayente. La obra, adaptada al sugestivo espacio religioso, constituye un buen ejemplo de las estrategias que definen el discurso de Amorales, donde las posibilidades de lectura suelen tender una trampa al espectador en torno a lo que realmente está viendo. Unas 14 personas han trabajado durante 5 días continuos para instalar en el EAV 30.000 mariposas negras de diversos tamaños. Al entrar en la sala la confusión embarga al espectador, que no sabe si estos miles de pequeños insectos dormitan y en cualquier momento alzarán vuelo, o si más bien está ante lo que realmente ve, una instalación de miles de mariposas inertes, adheridas a las paredes y dispuestas de grácil manera. Desde el primer momento, la potente ambigüedad que propone la obra establece un diálogo en el que la atracción y el rechazo, o la ensoñación y el terror, crean una conexión directa con el espectador que se encuentra en medio de un diálogo que quiere flirtear con la realidad, pero también, con la ficción.

El sentido aparencial de Black Cloud, delicado y estético, juega con dos elementos que ayudan a estructurar la contundencia de la pieza. De una parte, la intervención de un espacio particularmente grande, que se ofrece vacío -pero a la vez invadido por estos insectos inmóviles- genera un discurso contradictorio pero, a la vez, de profundidad conceptual. De otra parte, Amorales carga de significación la pieza a través de las implicaciones de su principal elemento, las mariposas, asociadas con ideas y tradiciones muy variadas. Mientras para algunos las mariposas negras son entendidas como el alma libre de brujas y hadas, para otros están identificadas con la maldad, lo venenoso y, sobre todo, con presagios de muerte. En el caso de las culturas prehispánicas, y en particular en la cultura azteca, las mariposas eran incorporadas en los códices por ser insectos con poderes mágicos. Más allá de estas referencias, Amorales, con su vocabulario visual tan propio, toma la imagen de estos insectos y establece de nuevo otro juego que pone en evidencia su rendición ante el grafismo. Si bien no es precisamente esta obra la más representativa de dicho aspecto, en todo momento el artista buscan acoplar o acercar la visualidad de las piezas con figuras gráficas.

Amorales posee un amplísimo repertorio de estas figuras  –usualmente unicolores, en color negro o rojo- que reutiliza para crear su discurso, que en el caso de Black Cloud, le sirven para resemantizar la imagen de la mariposa, presentada aquí lejos de la idea de un simple cliché visual. Si bien para muchos este creador mexicano ha sido conocido por sus performances con luchadores y máscaras –que han intentado alejarse de las tradicionales visiones mexicanistas en beneficio de una lectura más social-, lo cierto es que Amorales posee un trabajo que trasciende esta serie y en el que queda demostrado ampliamente su calidad artística y altura creativa.

Es necesario destacar que esta exposición ha sido curada por una figura muy importante del arte contemporáneo de la última década, Jérôme Sans, quien junto a Nicolas Bourriaud -crítico y comisario absolutamente indispensable de este periodo-, fundaron y co-dirigieron por siete años el Palais de Tokyo de París; institución heterodoxa y fundacional en su estilo. Esta curaduría avala la significación de la figura de Amorales en el mapa internacional del arte contemporáneo y Black Cloud, muestra de nuevo la calidad y peculiaridad de la sensibilidad creativa mexicana, en un artista que se mantiene vinculado a sus referentes nacionales, y ofrece manifestaciones de una demostrada riqueza conceptual y cuidada delicadeza visual.

Mónica Núñez Luis / views of art

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5 Comments

  1. Pingback : Black Cloud Looming.

  2. Pingback : “Black Cloud” an installation where thousands of paper moths fill a building « Made In Slant

  3. by raúl on 28 de junio de 2010  16:04 Responder

    buenísimo artículo, segui poco a poco el txt , habrá más artículos?

  4. Pingback : suenaMexico.com: miradas al arte actual de mexicano | ViewsOfArt.com Mónica Núñez Luis

  5. by ana on 24 de noviembre de 2009  15:39 Responder

    Que articulo mas bonito, gracias por un momento dulce!.

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