Los secretos del desierto
El Museo del Desierto ofrece un paseo por 400 millones de años de evolución a través de su colección permanente.
El desierto es mucho más que un terreno árido: es un caleidoscopio de quietud en el que los colores del cielo y la tierra se funden con las sombras alargadas de las cactáceas y el sigilo de las especies animales que ahí habitan. En México, el desierto es el segundo ecosistema más importante, por lo que comprenderlo es fundamental para la conservación de su frágil equilibrio, así como para prevenir la desertificación de otras áreas.
A partir de los descubrimientos paleontológicos en la región norestense de Coahuila a mediados de los años 90, un equipo interdisciplinario conformado por geólogos, historiadores, biólogos, arqueólogos, antropólogos y museógrafos, concibió la idea de crear el Museo del Desierto, mismo que abrió sus puertas en 1999 con la finalidad de promover la valoración y el respeto al desierto. Este museo, operado por la fundación Amigos del Desierto de Coahuila A.C., necesitó una inversión de aproximadamente 120 millones de pesos, aportados por el Gobierno del Estado, el Gobierno Federal y la inversión privada, y una superficie de 3.2 hectáreas a las afueras de Saltillo.
El Museo del Desierto ofrece un paseo por 400 millones de años de evolución a través de su colección permanente de réplicas de dinosaurios, un inmenso catálogo de flora y fauna local y artefactos como flechas, arcos y ornamentos que nos permiten apreciar la vida de los primeros pobladores del desierto. El Serpentario, el Jardín Botánico, con más de 350 especies de cactáceas, y el Laboratorio de Paleontología, donde científicos reconstruyen fósiles ante la vista de todos, son otras de las atracciones de este museo.
Además, el museo también cuenta con visitas guiadas por especialistas, cursos, pláticas y talleres en relación a distintas áreas del conocimiento científico, como la astronomía, paleontología y arqueología regionales, y conocimiento del medio natural.