El amor a la comida nace con la experiencia, con el sabor que discurre inicialmente en el olfato, se demora en la boca y se queda en la memoria. Aunque las aproximaciones de otros lugares y países a la comida típica sean deliciosas, lo ideal es experimentar la gastronomía de una región donde ésta nace.
Para el turista, el nostálgico del lugar y los entusiastas de la buena comida, el cabrito al pastor regiomontano es una oportunidad para deleitarse con el platillo típico de Monterrey o para recordar experiencias pasadas con la familia en los múltiples restaurantes de la ciudad que ofrecen en sus menús comida regional. Este platillo es sin duda la estrella: preparado a las brasas, jugoso y tierno, la pierna, el machito y las costillas son tres ejemplos de las delicias que se pueden experimentar. Este platillo es, además, el centro de una experiencia que se enriquece con tortillas recién hechas -de harina o maíz-, guacamole, queso fundido, salsa picosa, sus frijolitos charros y una buena cerveza -por aquello del calor, que en Monterrey corona todas las estaciones del año-.
Una vez en el postre y para la sobremesa con los amigos o la familia, lo ideal son las glorias de Linares o las bolitas de leche quemada que envuelven con una nota dulce y profunda una experiencia que se queda en la memoria: la gente de la ciudad, Parque Fundidora, la Macroplaza, MARCO, la resolana, los sabores típicos de la región y tantas otras cosas que conforman la mejor cara de la Sultana del Norte, sin duda, el mejor pretexto para regresar.





2 Comentarios
manjar de dioses solo estando lejos valoras lo delicioso del terruño
El mejor de los platillos regiomontanos y en todo Mexico , el que no ha probado el cabrito en Monterrey no ha probado un pedazo de cielo. Siempre que se esta alejado de este tipo de cocina y de las ricas tortillas de harina caseras entra la nostalgia , pero lo que es realidad es que siempre estaran esperando.