Lo mejor del arte de acción de Latinoamérica llega al Museo Amparo de Puebla a través de una muestra organizada por el Museo del Barrio de Nueva York

Asco - 7 C-prints  diapositivas originales de 35mm; reimpresas en 2006 - Impresiones fotográficas de diapositivas de 35 mm originales no retocadas de Harry Gamboa, Jr. (1951 Los Ángeles Este, California; vive Los Ángeles)  - Colección de El Museo del Barrio, NY / Regalo del artista con ayuda de “proartista: Sustaining the Work of Living Contemporary Artists”, patrocinado por Jacques and Natasha Gelman Trust
Asco - diapositivas de 35 mm originales no retocadas de Harry Gamboa

Cuatro décadas de particular efervescencia creativa quedan comprimidas en Arte no es Vida: Actions by Artist of the Americas, 1960-2000, un importante esfuerzo institucional y curatorial que dará mucho de qué hablar, gracias a la significación histórica que tiene estudiar estas experimentaciones y al hecho de haber reunido el trabajo de más de cien creadores latinoamericanos y del Caribe -que han desarrollado obra en sus países de origen o en Estados Unidos y Europa-. El Museo del Barrio de Nueva York, principal catalizador del arte latinoamericano en Estados Unidos, presentó esta exposición a inicios del año pasado, resultado de una amplia investigación dirigida por la curadora del museo, Deborah Cullen. Como primera parada internacional, la muestra ha podido verse en el Museo Carrillo Gil de Ciudad de México y actualmente se presenta en el Museo Amparo de Puebla, hasta el próximo mes de enero, desde donde viajará luego a Argentina, Brasil y Colombia.

Buena parte de los materiales presentados en la exposición constituyen valiosas piezas y documentos de trabajos efímeros, que gracias al video y la fotografía, han quedado registrados hasta hoy. El arte de acción, y sus diversas vertientes, han sido determinantes en el desarrollo artístico de las dos primeras décadas aquí ilustradas pero también, aunque en menor medida, en tiempos posteriores. La muestra, se adentra en la significación del acontecer creativo alcanzado por el amplio grupo de artistas presentados, quienes son estudiados desde una lectura de lo individual, lo local y lo continental. Estos creadores provienen de: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Estados Unidos, México, Perú, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela, entre otros países, y por primera vez muchos de ellos comparten un espacio expositivo bajo la idea de vertebrar esta gran historia del arte performativo, conceptual y objetual. Historia que hace del carácter transitorio de las acciones, del compromiso político, la vehemencia creativa, la sed de transgresión de límites, la dependencia del público como recurso creativo o del cuerpo como soporte básico de trabajo, algunos de los aspectos innegables de un proceder artístico entusiasta y, en buena parte de los casos, reivindicativo.

La creación artística latinoamericana no pudo ser ajena a la realidad que se vivía durante los años sesenta y setenta en la mayoría de sus contextos de producción: pobreza, violación de derechos humanos, inestabilidad económica o regímenes dictatoriales -con sus consecuentes y profundas censuras-, son algunos de los elementos reiterados que definen los trabajos de Arte no es vida. Y precisamente desde esta situación se funda el llamamiento que quiere hacer la muestra a través de su propio título, con el que se busca demostrar la inadecuación del pensamiento que entiende el arte como expresión de la vida misma. Arte no es vida ofrece así un cuestionamiento de esa vida de entonces, revelándose ante ella a través de una de las vías posibles -aunque no siempre-, como lo fue el arte. En este sentido, uno de los aspectos patentes en la exposición tiene que ver con la forma en que fue asumido el arte conceptual en distintos contextos. Mientras en Europa y Estados Unidos se hizo notar una influencia del mundo de la publicidad y el entretenimiento, en América Latina, muy por el contrario, fue reveladora la intencionalidad mencionada de emplear el arte conceptual y de acción como vía de denuncia y reflexión política y social; buscándose siempre la integración del público y su acercamiento a lo que propiamente era este tipo de creación.

Son muchos los nombres conocidos y de distintas generaciones que pueden verse en esta muestra pero también se cuenta con el trabajo de figuras de menor relevancia, que se convirtieron en hitos dada la significación de alguna acción o intervención realizada, como era usual, en espacios públicos o privados. Nombres primordiales como: Francis Alÿs (Amberes, 1959), Jacobo Borges (Caracas, 1931), Tania Bruguera (La Habana, 1968), María Fernanda Cardoso (Bogotá, 1963), Eugenio Dittborn (Santiago de Chile, 1943), Coco Fusco (Nueva York, 1960), Regina José Galindo (Ciudad de Guatemala, 1974), Félix González-Torres (Cuba, 1957-1996), Alberto Greco (Buenos Aires, 1931-1965), Victor Grippo (Junín, 1936-2002), Alfredo Jaar (Santiago de Chile, 1956), Teresa Margolles (Culiacán, 1963), Ana Mendieta (La Habana, 1948-1985), Marta Minujín (Buenos Aires, 1963), Hélio Oiticica (Río de Janeiro, 1937-1980), Lotty Rosenfeld (Santiago de Chile, 1943), Santiago Sierra (Madrid, 1942) o Tunga (Brasil, 1952), además de la presencia de colectivos como ASCO (Los Ángeles) o CADA -Colletive of Art Actions- (Chile), entre otros, no han faltado en esta gran cita.

Gracias a la amplitud de experimentaciones y aportaciones artísticas producidas en estas décadas ha sido necesario organizar la exposición en periodos temporales que se corresponden con las propias décadas de la muestra. Éstas, son ilustradas a través de unos 300 documentos, objetos de utilerías, piezas diversas, textos, fotografías y videos, presentados con una cuidada museografía en 9 salas del museo poblano. Si bien es cierto que la exposición posee un gran número de trabajos recientes, en su conjunto ofrece un profundo estudio de las principales tendencias de las cuatro décadas. Los happenings, el neoconcretismo, el multiculturalismo o el posmodernismo, son algunas de las secciones que permiten acercarse a la revisión aquí propuesta.

La prolijidad del arte del periodo estudiado se refiere tanto a la importante amplitud de tendencias trabajadas como al nivel de actividad creativa de entonces, un periodo único del que da buena cuenta esta exposición, la cual constituye una oportunidad única para México, al haber contando con dos emplazamientos para su exhibición.

Mónica Núñez Luis / views of art

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