Lastrado al valor simbólico e histórico que posee la obsidiana para la cultura mexicana el conocido artista, de descendencia cherokee, Jimmie Durham (Washington, 1940), presenta sus experimentaciones con el fruto negro en la galería Kurimanzutto del D.F. Con un manifiesto interés por lo cultural y sus expresiones, las más de cuatro décadas de trayectoria de Durham han estado ligadas a un importante activismo dentro del cual, incluso, llegó a fundar y dirigir el International Indian Treaty Committee -del que fue su representante en las Naciones Unidas-. Durham expone en México su trabajo reciente, desarrollado durante los dos últimos años, con el que trata de reflexionar por qué aztecas, huastecos y toltecas apreciaban tanto la obsidiana, utilizada como ornamento y como material para construir lanzas, cabezas de flechas y, sobre todo, cuchillos –que hoy se han reconvertido en bisturís primordiales para la oftalmología-.
Durham, declara sentirse fascinado por la belleza material de la obsidiana, de gran valor para México y todas las culturas mesoamericanas. En los inicios de su carrera, este artista dedicó especial atención al sentido inherente que podía asociarse a los materiales frente a la carga cultural e histórica de su lugar de procedencia. Estos aspectos, o más bien la curiosidad sobre sus posibilidades, le llevaron a vivir en Cuernavaca entre 1987 y 1994 y, posteriormente, a recorrer Eurasia para conocer la identidad y la autenticidad de esta gran cultura. En este marco de ideas hay que decir que Durham también posee obra como poeta y ensayista, además de ser ampliamente reconocido a nivel internacional por la solidez de su obra plástica, vista en eventos como: Biennale de Lyon (2009), Whitney Biennial (2006), Guangzhou Triennial (2005), Biennale di Venezia (2005), Yokohama Triennale (2001) o Documenta Kassel (1992). Y haberse expuesto en instituciones como: MuHKA (Amberes), Kunsthalle Basel, MUMOK Vienna, ICA London o Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris, entre otros.
En Obsidiana, Durham presenta esculturas, instalaciones y un vídeo que ofrecen diversas caras de su acercamiento hacia el valor y fascinación histórica por esta piedra. Así, mientras The Doorman (2009) representa la imagen de Tezcatlipoca con su corazón de obsidiana -tal como lo hacían los aztecas- e intenta estimular asociaciones con otros dioses que también crearon el mundo –Hefesto o Vulcano- se brindan, en las salas de Kurimanzutto, piezas que engrandecen la belleza material de la piedra y estimulan el juego de ideas entre el carácter de la materialidad –por sus propiedades físicas-, la funcionalidad y la artisticidad –gracias a la variación de sus colores según la forma de sus cortes-.
En los años sesenta y setenta Durham trabajó con el formato de mayor auge de entonces, el performance. En los ochenta, se dedicó a estudiar las posibilidades de los ensamblajes y las instalaciones, centrándose de forma especial en destacar la importancia del multiculturalismo y en analizar las miradas que se venían estableciendo -desde décadas anteriores- en torno a las culturas primitivas. Así, buena parte del trabajo de Durham evidencia su visión crítica y anticolonialista sobre el espacio occidental, pero también, su cuestionamiento a las carencias de esta parte del mundo; sobre todo aquellas relativas a la espiritualidad. Esto explica parte del enaltecimiento del valor de la naturaleza que hace el artista, desde donde ha tejido relaciones con el sentido de la materialidad y la objetualidad –en función de los materiales empleados y su manejo-, frente a las tradiciones culturales.
En gran medida, Obsidiana comprende los aspectos descritos en la obra de Durham. La valía de su acercamiento no sólo se constituye en el propio gesto hacia la cultura mexicana sino en el hecho de venir de un artista con su trayectoria, que ha sabido captar la relevancia ancestral de esta piedra -que mantiene la fascinación de muchos, pero en un mundo completamente diferente que quizá, deba aprender a valorar la importancia de los productos venidos de la naturaleza y su preeminencia en el desarrollo del entramado histórico de la cultura.
Mónica Núñez Luis / views of art





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