En un esfuerzo conjunto entre el Insa Art Space of the Arts Council Korea y el Museo Tamayo del D.F. se presenta en la capital mexicana un acercamiento hacia la actualidad del arte coreano a través de: Inconquistable. Visiones críticas de Corea del Sur, bajo la curaduría de Heejin Kim. Instalaciones, videos, fotografías, esculturas y dibujos sirven de soporte a cinco artistas para expresar miradas críticas sobre la discursividad estética de estos tiempos.
Durante la última década la efervescencia artística que viene viviendo tanto China como Corea ha sido inigualable. El éxito de ventas y el nivel de cotización de algunos de sus artistas, la visibilidad de éstos en eventos internacionales de primer orden, la adquisición de sus piezas por parte de destacadas instituciones museísticas, la realización de exposiciones por doquier para mostrar su actualidad creativa y la proliferación de centros de arte y galerías en ambos países –en particular, durante los últimos 15 años-, son muestra exultante de dicha efervescencia. Tras largos años de una producción cultural desconocida para el mundo –recuérdese que en 1987 apenas se celebraron las primeras elecciones democráticas en Corea del Sur-, este país asiático ha encaminado sus esfuerzos a una innegable internacionalización de su arte; gesto que se ve ayudado con el gran movimiento migratorio de muchos de sus creadores hacia las capitales del arte más importantes.
Asimismo, Corea del Sur posee en la actualidad dos eventos de gran envergadura en el mapa artístico internacional: la Gwangju Biennale y la Busan Biennale, que celebrarán el próximo año su sexta y séptima edición, respectivamente. Ambas citas se ven acompañadas de otra que ha tenido muy buena acogida, el DCM Digital Media City Korea, que también en el 2010 arribará a su sexta entrega. Incluso, como muestra del interés que ha despertado este país en los últimos años la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid (ARCO), contó con la presencia de Corea como invitado especial en 2007; siendo el primera nación asiática con este honor en los más de 20 años de andadura de la feria.
En este significativo marco de expansión, en el que China sigue teniendo el protagonismo, el deseo de mostrar tanto lo tradicional como su opuesto, además de las amplias y diversas implicaciones que ha dejado el afianzamiento de la democracia en Corea del Sur, se convierten en las preocupaciones más recurrentes en las individualistas reflexiones de los artistas, que a diferencia de décadas anteriores, no poseen un corpus de preocupaciones compartidas como colectivo nacional.
La mayoría de los creadores que hoy poseen relevancia en Corea tienen entre 30 y 40 años, tal como los cinco creadores que se ofrecen en la exposición de Museo Tamayo. Park Chang-Kyong (Seúl, 1965), Lim Minouk (Seúl, 1968), Beom Kim (Seúl, 1963), Young Whan Bae (Seúl, 1969) y Sangdon Kim conforman este pequeño pero distintivo grupo que, si bien no pueden negar cierta influencia dejada por el arte de sus predecesores, el conocido minjung –de corte particularmente político y antigubernamental-, han logrado trascenderlo ante la necesidad de manifestar nuevas preocupaciones y experimentar, formalmente, a través de vías diferentes a las empleadas hasta entonces en su país.
Nam June Paik (Seúl, 1932 – Miami 2006) y Kimsooja (Taegu, 1957) se han convertido en dos referentes internacionales indispensables al pensar en el arte coreano –más allá de sus diferencias generacionales y estilísticas-, y más recientemente nombres como Sora Kim & Ginhongsok, Haegue Yang (Seúl, 1971), Hyungkoo Lee (Pohang, 1969), Osang Gwon (Seúl, 1974) o Sanghee Song (Seúl, 1970), entre muchos otros, empiezan a hacerse frecuentes. No obstante, los cinco creadores seleccionados para Inconquistable. Visiones críticas de Corea del Sur brindan aspectos distinguibles de la actualidad creativa del país asiático, en donde el interés por lo social y cultural se presentan al público desde una perspectiva renovada, y siempre crítica, definida por un sentido anti-proselitista y en favor de una mirada privada enfocada, en muchos casos, en una cotidianidad que no necesariamente se circunscribe a la coreana.
Park Chan-Kyong, por ejemplo, ha sido una figura de peso para muchos creadores gracias a la contundencia de su crítica local, traducida en videos y fotografías. Beom Kim y Young Whan Bae, presentes en la Gwangju Biennale y representantes de Corea en la Biennale di Venezia de este año, ofrecen una propuesta bastante diferente pero, sin duda, de profundo sentido reflexivo. Beom Kim, apoyado en una amplia gama de formatos, ha hecho de su conceptualismo heterodoxo un medio para cuestionar asuntos básicos de la existencia -que han dejado eco en otros creadores-. Así, la inmanencia física de la realidad, su invisibilidad y visibilidad, son algunas de las preocupaciones del artista. Mientras que Young Whan Bae, tomando el reciclaje como base de trabajo, intenta traducir la naturaleza de los estados anímicos que para él son característicos de los habitantes de su país, bajo la idea de conocer mejor la naturaleza de la población. Lim Minouk, por su parte, recurre al performance, la fotografía, el video y la objetualidad para acercarse al pensamiento humano fuera de una especificidad local. Y Sangdon Kim parte de sucesos cotidianos muy concretos para estudiar aspectos socio-culturales, e incluso ecologistas, de la cultura popular coreana, haciendo uso para ello de la fotografía y el video.
Estas cinco propuestas creativas demuestran en qué medida los artistas coreanos jóvenes fundan sus propuestas a partir no tanto del interés en la experimentación de lo formal, si no más bien, de lo conceptual que, en sus casos, se orienta en buena medida hacia la reflexión del entorno y el transcurrir de la vida misma.
Mónica Núñez Luis / views of art





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