El Museo de Arte Carrillo Gil expone, hasta enero del 2010, cinco instalaciones de Yoshua Okón (Ciudad de México, 1970) que comprimen varias de las ideas más importantes que ha desarrollado el artista en los últimos 15 años. A través de un acertado juego de palabras el título de la muestra, Ventanilla Única, hace explícito el sentido de buena parte del trabajo de Okón, popular por transgredir las lecturas aparentes y abrir otras posibilidades.
Ha transcurrido una década desde la última vez que pudo verse la obra de este mexicano en su país. Sin embargo, la mirada crítica sobre el entorno sigue tan patente como siempre. Okón, también se ha dado a conocer por su labor docente en la Universidad de Los Ángeles, ciudad que comparte su residencia con el D.F. Como gestor cultural, Okón posee igualmente un nombre significativo, gracias a su sonado papel como co-fundador de La Panadería: espacio alternativo que entre 1994 y 2002 desarrolló una labor sin parangón para el arte contemporáneo y emergente en Ciudad de México. Pero lo que ha permitido a este creador ubicarse como una de las figuras de mayor proyección internacional de su país es, además de su carácter crítico, la capacidad de trascender ciertos límites bajo la impronta de la creación artística. Esto, ha llevado a debate varias de sus obras, cuestionadas entre lo que es propiamente artístico y lo éticamente correcto.
El sentido narrativo que imprime Okón a su discurso se alimenta del interés sociológico que suscitan muchas situaciones de hoy. Desde ellas, el artista construye una propuesta analítica muy personal que no escapa en ningún momento de la reflexión estética. Esta dualidad simbiótica, que viene acompañada con sentido cómico, escatológico, sarcástico o local -en algunas ocasiones-, apela a la identificación del espectador, a su cercanía con la situación o personajes presentados, para acceder más fácilmente a él. En Ventanilla Única Okón pretende, precisamente con esa cercanía, obligar al público a tomar partido crítico sobre lo que ve y deshacer toda posibilidad de una ventanilla única de acceso al discurso propuesto. En esta cercanía, quedan intervenidos, con frecuencia, los límites de la realidad y la ficción, sirviendo los primeros como el estado aparencial de los segundos, y fundándose justamente allí las críticas hacia Okón, quien entre la documentación, el montaje, la improvisación y el absurdo de lo narrado, manipula las referencias naturales de aspectos básicos de la realidad.
Las video instalaciones que pueden verse en esta exposición, realizadas en los últimos tres años, demuestran el gusto y las formas de exploración que emplea Okón para fundar su discurso visual a partir de la confusión de situaciones reales y ficticias, así como entre los géneros visuales.
Mónica Nuñez Luis / views of art





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